Al ver la lluvia desatada
desde el vidrio del colectivo
que lo llevaba, solitario,
lejos de aquella esquina
en donde vivió (según él)
una frustración que nunca antes
había experimentado.
Pensó que lo había dejado plantado,
que todo se había echado a perder,
que nada valía la pena,
que ella ya no sentía lo mismo que antes.
Pensaba, no paraba de maquinar
esa mente que lo único que tenía fijo
era el ideal del amor.
Solo, ya en su casa,
se puso a mirar el noticiero
cuando su celular empezo a sonar
y un mensaje llegó a mirar
Era ella.
No sabía que decir.
No sabía si creerle.
No sabía que ella tenía celular.
Bah, eso sí lo sabía,
pero, ¿por qué recien despues
de dos horas mandó el mensaje?
Él todavía no lo cree,
llama a un amigo,
llama a dos,
y despues de 10 minutos
se da cuenta de que era real,
que ella aún lo amaba,
y que eso sólo fue un traspié del destino.
Quiere responder.
No hay crédito y los quioscos están cerrados.
A la mañana, ni bien termina de tomar su rutinario desayuno,
corre al quiosco para recargar aquel celular,
ni bien ve que puede mandar el mensaje,
lo manda sin dudar.
'Lamento no contestarte,
no tenía crédito.
Sí, me sentí frustrado y te perdono.
¿Mañana podes? 18:00 en Callao y Las Heras.
Te amo.'
El recibió otro mensaje
que le confirmó sus condiciones.
En 1 día y 4 horas, volvería a verla.

ayyy me encanta esta historiiaaa !!!! falta una parte todavia?? estoy re emocion ajajaj muy buena david!! se lo quiere :)
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