martes, 13 de abril de 2010

28 gramos. (corto al pasar)

Pesa lo que el título dice.
Es chiquito y delgadito.
Tiene pocos botones pero los suficientes
como para que quien les escribe se aisle del mundo por un rato.
Con un buen accesorio es un rompeoídos.
Soporta estar a oscuras en un bolsillo.
No lleva pilas, sino sería más gordito.
En fin, es mi reproductorcito.

lunes, 12 de abril de 2010

Carta abierta.



Si tengo que definir mi estado en estos últimos dos años, diría que fueron y son los más inestables de mi vida.
Nunca antes había experimentado esto de un día estar con los mejores ánimos y al otro aparecer con las ganas por el suelo.
No sé, quizá las expectativas de sentir cosas nuevas, distintas a todo lo que había sentido. Probar algo diferente, lindo, emocionante, quizá duradero... En estos dos años me deprimí y salí a flote para luego volver a deprimirme, para que después vuelva a estar bien.

El amor todavía sigue siendo esquivo para mí, y tiene que ver tambien con mi lentitud para estas cosas. Callé mucho, para querer en silencio a alguien de manera muchisimo más especial que a mis amigas. Y es horrible amar en silencio, por mucho tiempo, claro.

Es que es lo que más odio de mí y que en cierto modo les pasa a muchos de nosotros. Tener enfrente a ella y no poder decir lo que se siente, aunque sea lo más lindo del universo. Callar, cuando hay que hablar. Reprimir, cuando hay que liberar.

Lamentablemente, como callo mucho, en algún momento tengo que explotar. Y eso es lo que temo. Pero dicen que el que no arriesga no gana y que no por miedo a errar voy a dejar de jugar. Y aunque no quiera a veces, entro en el juego, y siempre salgo perdiendo.

Las veces que sufrí por sentir algo por alguien, no las quiero recordar, porque forman parte de un pasado no muy feliz. Hay quienes dicen que en la vida uno no siempre tendrá las de ganar, por lo menos un fracaso va a tener. Pero en mi caso ni siquiera llegué a recibir un te amo como respuesta a mi corazonada. Y de nuevo, los ánimos se derrumban, se abre un nuevo período en el cual finjo estar bien cuando mi estado nada tiene que ver con la felicidad.

Y eso es lo que expreso cada tanto en el blog, la facilidad mía para fingir estados de ánimo porque sé que sólo dos o tres se atreverán a preguntarme de corazón '¿qué pasa?' '¿cómo te sentís?', la capacidad mía para crear un universo ideal que querría para mí, y que yo mismo se que todo lo que escribo para mí es mentira, que representa una utopía, algo irrealizable para mí. No me imagino a mí mismo en una cita con características por lo menos la mitad de parecidas a Esquina gris, y no se si en algún momento estaré tan feliz como el tipo que siente El más puro de los sentimientos, entre otras cosas.

Es que trato de ganarle al pesimismo todos los días, a ese pájaro carpintero que me dice, 'la chica que querrás mañana estará con otro ni bien te enamores'. Y pocas veces le hice caso. Y el pájaro acertó. Y no me gusta perder. Y dije adiós sin decirlo.

Y es lo que más me duele, haber perdido el partido desde el banco de suplentes sin haber entrado a jugar.

En fin, esto es lo que por lo menos pude rescatar de estos dos años que por suerte pude compensar con muchas alegrías y levantadas de ánimo que tuve. Creo que a partir de ahora que me descargué, me siento con más ganas de experimentar lo más lindo del universo. Amor.

Saludos...

domingo, 11 de abril de 2010

¿?

"Poder decir adiós, es crecer"

¿es tan así?
¿o quizá es un razonamiento para dejar que todo pase?
¿o una carta de rendición, para perder todo?
no se sabe, y no se supo,
y quisiera saberlo.

lunes, 15 de febrero de 2010

Cornuda profesional (intro)


- ¡Hola!
- ¡Hola, amigazo!
- ¿Como va, tanto tiempo?
- Bien, supongo...
- ¿Por qué supongo?
- Y... mirá... se me están acabando las coartadas, ya no sé que hacer...
- ¿Pero cómo, che? ¿Descubrió algo tu mujer?
- Mirá, che, ¿sabés que? No da para contarlo por teléfono, encima mi mujer está cerca, nos juntamos mañana a las 12 en el bar y cuento todo, ¿te parece?
- Dale, un abrazo, chau
- Chau, chau

domingo, 14 de febrero de 2010

El más puro de los sentimientos.














En una de las veredas
de una de las tantas avenidas de la Ciudad,
están ellos.
Sí, tomados de la mano,
riendo, y luego abrazados,
demostrándose el amor que se sienten.

¿Cómo? ¿En qué lugar? ¿Por qué?
Son interrogantes para saber más de
aquella pareja que ahora está entrando en una tienda,
pero prefiero quedarme a pensar
que son un par de desconocidos
que después de hoy, hará falta un milagro
para volverlos a encontrar.


En fin, me asomo a la tienda,
y veo un gran oso de peluche
que el vendedor saca de la vidriera:
Era para ella, para aquella persona
que hace poco o mucho tiempo que mantiene
cautivo de su belleza a aquel, que le está
regalando ese objeto dulce, símbolo de
la hermosa relacion que están llevando.

Cinco minutos más tarde, salen de la tienda,
y se dirigen hacia otros rumbos.
Los veo felices, alegres de la vida que llevan juntos,
y al ver esto, me produce una gran felicidad,
porque veo en ellos un amor puro,
que para disolverlo harán falta muchísimas desgracias,
pero al mismo tiempo creo que esas fatalidades del destino,
en vez de destruir, harán más fuerte ese lindo sentimiento,
que todos llevamos adentro.

Saludos...

jueves, 28 de enero de 2010

¡¡¡Todos al telo, perdon, a la parrilla presidencial!!!


Versión Clarín



Versión C5N



El odio al asesino en el tiempo...

Edad Antigua:
Era fácilmente identificado, puteado por los perjudicados y siempre terminaba asesinado

Edad Media:
Era medianamente identificado, puteado por los perjudicados y el clero y siempre terminaba en la hoguera, en la horca o asesinado

Edad Moderna:
Era medio dificil de identificar, puteado por los perjudicados, el clero, el tribunal y siempre terminaba preso o en la horca.

Pueblo chico argentino, siglo XIX:
Era medianamente identificado, puteado por todo el pueblo y siempre terminaba linchado o fuera del pueblo.

Argentina, los '90 y parte de la década pasada:
Medianamente identificable, puteado sólo por los damnificados, y siempre la causa termina estirándose para que despues el acusado pida prision domiciliaria por su edad...

Conurbano bonaerense, zona sur y oeste, década pasada:
Fácilmente identificado, puteado por los perjudicados, todo el vecindario, y como es menor siempre termina libre y con la casa quemada, salvo algunas condenas ejemplares...

Conurbano bonaerense, zona norte, década pasada:
Difícilmente identificable, en vez de putear hacen marchas y siempre termina preso con condenas igual o menores a las pedidas... a menos que el delincuente sea menor...

Argentina, 2010:
Fácilmente identificado, puteado no solo por los perjudicados, sino por los medios de comunicación, por el pueblo, por el país, por la gente a través de Facebook, Twitter, Blogger, MySpace, Friendster, Hi5, Fotolog, etc, a tal punto que un canal pasa todas las puteadas que deja la gente en el perfil del canal en Facebook. Y a pesar de todo... ¡Queda libre! o preso por 4 efímeros años...




miércoles, 27 de enero de 2010

I'm come back!

"El que no arriesga no gana", decían.
"No por miedo a errar vas a dejar de jugar", oía.
"Si no lo haces ahora lo lamentarás mañana", escuchaba.
Pero a veces no hacía caso. Y me cierro.

A veces es un poco feo encerrarse
y hacerse la cabeza todo el santo día.
Quizá por escapar de la realidad
planeé un mundo imposible,
o tal vez posible para otro momento.

Los sueños también son 
un potencial peligro para el alma.
Miles de situaciones que
acaban en el más felíz de los finales.
Pero el villano no es alguien conocido,
ni un amigo ni nadie:
es el despertador, la radio o el celular.

Y vuelve la pesadilla diurna,
la de planificar, otra vez una utopía.

Por suerte volví a mí mismo,
a volver a hacer mis locuras sanas,
pero esta vez, cargo con un consejo profundo,
que nunca voy a olvidar...



lunes, 25 de enero de 2010

I forgive but not forget
















Seré alguien incondicional para todos.
Pero para ella no.

Olvidé muchisimas cosas malas,
pero no será así esta vez.

Si a los mios les va mal, los ayudaré.
Pero a ella la dejaré a la buena de Dios.

I forgive but not forget.
Perdono pero no olvido.

No quise hablar,
pero tuve que hacerlo.

No quise escuchar,
pero el mp3 estaba apagado.

Quería cortar camino,
pero ahora me resulta más largo.

A ellos los veré siempre,
a vos, ¿te veré?

PD: A pesar de lo escrito, pau me hizo sentirme mejor, ¡te quiero amiga!

Alimenta tus ganas... de comer...




Navegando un poco por YouTube me encuentro con este comercial de La Serenísima de 1989 y da la curiosidad que tiene el jingle original que ahora se ve en algunos comerciales de su sucesor Yogurisimo, ja.


Saludos...

lunes, 18 de enero de 2010

Esquina gris (3). Él: celeste. Ella: fucsia. Ellos: blanco.

Son las 6:00 de la mañana,
Son las 10 de la mañana,
el despertador sonó 2 horas antes:
el celular sonó 5 horas antes:
era un hecho la llegada tarde a la oficina,
por suerte hoy le daban franco en el bar,
pero no por eso debía faltar,
'¡Menos mal que me toca hoy!' dice,
asi que desayunó lo que pudo,
'porque justo hoy venía un baboso al bar
en dos minutos tuvo que cambiarse,
a tirarme onda. ¡Justo ése,
salir del departamento,
que es un impresentable cuarentón
ir a buscar el auto a la cochera,
con dos matrimonios fracasados
y como un fugitivo salir disparando
porque se corrió la bola 
para su box en el microcentro,
de que parecía el impotente hulk:
no sin antes esquivar el escalofriante tráfico.
no la podía poner y no podía tener hijos.'

Los clásicos gritos del jefe
Al recordar esa version dudosa
y las amenazas de despido
de la virilidad de aquel,
ya eran una constante
estalla en una larga risa
en su vida como... telemarketer.
que parece no terminar
Sí, parece gracioso,
hasta que se da cuenta
pero fue el primer laburo
que la plancha le está quemando
que enganchó hace más de dos años
el jean que pensaba usar
gracias a la sugerencia de unos amigos suyos:
para la cita de las 18.
los anuncios del subte.
Urgentemente necesita un plan B.

El reloj marca las 13. Faltan 5 horas...

Ella está más impaciente que nunca,
Él está más nervioso que nunca,
buscando en cada rincon de la casa
pensando en la cita de la tarde,
algo para poder usar esa misma tarde,
sin importarle que el jefe lo presione
para quedar presentable ante él.
para que 'abroche' a un nuevo cliente.

La casa esta hecha un desorden
No aguanta un segundo más
y ella ya está resignada,
de presiones, de llamadas, de llegadas tarde,
parece que hay una sola salida:
piensa en levantarse para presentar la renuncia,
va a tener que invertir la billetera,
pero cambia de opinion cuando termina su turno de trabajo.

Son las 15. Faltan 3 horas...

Sale disparando para su casa,
Sale disparando al shopping,
para comer todo lo que se encuentra a su alcance
busca y busca, pero nada la conforma
y para luego ponerse la misma camisa negra,
hasta que en una tienda ve desde la vidriera
las mismas medias blancas 
lo que para ella le viene bien
y los mismos zapatos oscuros,
para salir en tres horas
que había usado en la esquina gris.
a verlo a él.

Pero no le interesa ese detalle
Con ropa en bolso vuelve rápido a casa
ya que sólo piensa en ella,
para bañarse, vestirse y perfumarse,
y no aguanta más para volver a verla.
porque le queda poco tiempo.

¡Faltan 60 minutos!

Los dos aguardan el colectivo,
esperan, se hartan e insultan
al que no se detiene.
Ella no sabe donde está él y viceversa.
El bondi de él llega a las 17:20,
y el de ella, 17:30.
La esquina de Callao y Las Heras
está a un paso de ser testigo
de dos almas enamoradas.
El tráfico demora las cosas,
pero no es obstáculo
para sus corazones.

17:58. Llega él.
Y espera ansioso como aquella vez.
18:09. Llega ella.
Y al verlo lo besa sin dudar.

Y por fin se dio, 
estar juntos despues de días
que formaron una semana,
que con otra semana
formaron una quincena,
una quincena de aquella loca
expresion de amor
que los flechó, los unió,
y los seguirá uniendo por
nuevos caminos.


Este es el final de una historia
jamás pensada previamente antes de escribirla,
y espero que la hayan disfrutado.


PD1: Ah, la salida tuvo todo lo que debía tener: amor, risas y... más amor.
PD2: El funeral del tío de ella que iba a ser al día siguiente se suspendio. Iban a enterrar un cuerpo equivocado, ya que el verdadero tío apareció mientras ellos estaban saliendo... De todas formas ella ni siquiera se había acordado del evento...

domingo, 17 de enero de 2010

¿Que fumó Nike? (nada que ver con el blog xD)

Si a esto lo llaman camiseta...





... ésta ya dejó de ser la más horrible de la historia...



miércoles, 13 de enero de 2010

Esquina gris (2b)

Al ver la lluvia desatada
desde el vidrio del colectivo
que lo llevaba, solitario,
lejos de aquella esquina
en donde vivió (según él)
una frustración que nunca antes
había experimentado.

Pensó que lo había dejado plantado,
que todo se había echado a perder,
que nada valía la pena,
que ella ya no sentía lo mismo que antes.

Pensaba, no paraba de maquinar
esa mente que lo único que tenía fijo
era el ideal del amor.

Solo, ya en su casa, 
se puso a mirar el noticiero
cuando su celular empezo a sonar
y un mensaje llegó a mirar


Era ella.
No sabía que decir.
No sabía si creerle.
No sabía que ella tenía celular.
Bah, eso sí lo sabía,
pero, ¿por qué recien despues
de dos horas mandó el mensaje?

Él todavía no lo cree,
llama a un amigo,
llama a dos,
y despues de 10 minutos
se da cuenta de que era real,
que ella aún lo amaba,
y que eso sólo fue un traspié del destino.

Quiere responder.
No hay crédito y los quioscos están cerrados.

A la mañana, ni bien termina de tomar su rutinario desayuno,
corre al quiosco para recargar aquel celular,
ni bien ve que puede mandar el mensaje,
lo manda sin dudar.

'Lamento no contestarte, 
no tenía crédito.
Sí, me sentí frustrado y te perdono.
¿Mañana podes? 18:00 en Callao y Las Heras.
Te amo.'


El recibió otro mensaje 
que le confirmó sus condiciones.
En 1 día y 4 horas, volvería a verla.

jueves, 7 de enero de 2010

Esquina gris (2)




El celular no suena,
ella está cada vez mas dolida
por aquella tarde 
en la que dejó plantado 
a quien ¿era? su amado.
 

Bah, no lo había hecho esperar tanto
por pura maldad.
Ella sabía que aquel día
sufrió un congestionamiento de tránsito,
lo cual hizo imposible que llegara
a la hora calculada.
 

¿El tráfico? ¡Que chamuyo más mentiroso!
Sin embargo ese fue el único impedimento,
porque fuera de ello no había ningún otro inconveniente.
La repentina partida de su tío 
podría haber cancelado la cita,
pero el entierro iba a ser recien en dos días.
 

Mientras tanto, ella está con celular en la mano,
esperando alguna contestacion durante la misa
por su querido familiar. No suena.
 

Piensa en él... en el tío, por supuesto,
en ese aquel ser amado 
que le hizo vivir hermosos días
de su infancia en esa mágica quinta.
Juegos, asado, cuentos,
era lo más lindo que podía vivir
en su universo infantil 
lleno de hadas y criaturas fantásticas.
 

En ese momento se le escapa una lágrima,
al saber que su tío era una de las pocas personas
correctas que pudo conocer en su vida
plagada de desilusiones en muchos ámbitos.
Amores frustrados, injusticias en cuotas
y varios robos a su tienda de ropa 
(con salidera bancaria incluída)
bajaron su autoestima,
que volvería a levantarse
cuando hace dos semanas conoció 
a aquel hombre que siente que perdió
en aquella esquina gris.
 

En medio de todo esto, suena el celular.
Es él.
 

Dice que se sintió frustrado, pero que la perdona,
y quiere acordar una cita para el día siguiente,
a la misma hora que la malograda cita anterior,
pero en otra esquina.
 

Ella salta de alegría... en medio de la misa,
así que considera prudente retirarse de la iglesia
en ese mismo momento.
Contesta el correspondiente mensaje,
apaga el celular y vuelve a la 'casa de Dios'
para ver al sacerdote dar las condolencias
a la familia presente.
 

Faltan 18 horas para la cita,
ella duerme tranquila, 
pensando que por casualidad,
o por causalidad,
nada está perdido.
Extrañará mucho a su tío,
y sabe que despues de la cita con su amado 
debe pensar en que decir
en el último adiós.

martes, 5 de enero de 2010


Ojos




Detrás de aquellas gafas de sol rojas
se esconde una mirada.
Una mirada profunda 
de ojos color cafe intenso,
que delata las emociones y sentimientos
que el resto del cuerpo
ni se anima a expresar.
 

Pueden significar alegría, tristeza,
risas, llantos, amores, odios,
un sí y un no.
 

Tienen el poder de desmentir los dichos vertidos,
de revelar un 'te amo' cuando la boca dice
'no me interesa estar con vos',
o un 'no te creo',
cuando verbalmente dice lo contrario.
 

O simplemente no dice nada, 
ya que están perdidos buscando algo
en los ojos de otra persona.
 

Sólo hay que mirarlos detenidamente,
unos segundos, y quizá, quién dice,
te pueden atrapar para que
descubras que pueden esconder
dos simples ojos.

lunes, 4 de enero de 2010

Esquina gris.


Ahí espera. Espera que se de.
¿Qué se debe dar? Lo que él desea que se tiene que dar.
Aquel msj que definía todo:
el lugar, la hora, el día.

Ya mira el reloj y se impacienta.
Es un tipo, no es Floricienta.
No lleva vestido azul, sino una camisa negra.
No lleva medias de colores, sino blancas.
No lleva zapatillas de tela, sino zapatos bien lustrados.
Pero espera. Igual que la protagonista de la tira.

Espera por ella, 
la que con unos ojos profundos,
una personalidad seductora
y unas piernas ideales lo cautivó.
Lo sedujo hasta la locura,
lo atrapó con esos labios místicos
que susurraron un 'nos vemos pronto' al oído de él.

Faltan 2 minutos, no llega.
El sudor se hace visible en la frente,
los pálpitos aumentan,
los nervios se multiplican,
pensando en si le habrá pasado algo,
o si ella no pensó que tenía que verlo.

Llega la hora. Pero ella no llega.
Él no está tan preocupado como antes.
"A lo mejor se habrá demorado por el tráfico", piensa
y sigue esperando.

Pasan 10 minutos.
Se pone nervioso.
Empieza a considerar una triste posibilidad,
pero mantiene las esperanzas.

Transcurren 20 minutos de la hora fijada.
Ya piensa que lo dejó plantado, los motivos, 
recuerda aquellas noches indescriptibles con ella,
pero todavía no entiende.

El reloj marca media hora más que lo acordado.
Triste, desconsolado,
camina a la parada del colectivo
y con suficientes motivos,
regresa a su hogar.

Aquella esquina gris
fue testigo de la espera,
del nerviosismo y de la desazón.
Pero nadie imaginaba
que en medio de esta situación,
en el mismo momento que él se marchaba,
ella apareció.

Vio aquella gran espalda de aquel que la esperó,
lo vio, y sintio un gran dolor.
Aquella noche, en su casa, se puso a rezar
para que él le conteste el mensaje a su celular.