En una de las veredas
de una de las tantas avenidas de la Ciudad,
están ellos.
Sí, tomados de la mano,
riendo, y luego abrazados,
demostrándose el amor que se sienten.
¿Cómo? ¿En qué lugar? ¿Por qué?
Son interrogantes para saber más de
aquella pareja que ahora está entrando en una tienda,
pero prefiero quedarme a pensarque son un par de desconocidos
que después de hoy, hará falta un milagro
para volverlos a encontrar.
En fin, me asomo a la tienda,
y veo un gran oso de peluche
que el vendedor saca de la vidriera:
Era para ella, para aquella persona
que hace poco o mucho tiempo que mantiene
cautivo de su belleza a aquel, que le está
regalando ese objeto dulce, símbolo de
la hermosa relacion que están llevando.
Cinco minutos más tarde, salen de la tienda,
y se dirigen hacia otros rumbos.
Los veo felices, alegres de la vida que llevan juntos,
y al ver esto, me produce una gran felicidad,
porque veo en ellos un amor puro,
que para disolverlo harán falta muchísimas desgracias,
pero al mismo tiempo creo que esas fatalidades del destino,
en vez de destruir, harán más fuerte ese lindo sentimiento,
que todos llevamos adentro.

ayyyyy q tierna la historia!!!!!! Siempre escribiendo cosas re lindas!!! Besooo!!!
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