El año pasado me han pasado muchas cosas buenas, malas, peores y ridículas. Y para coronar los últimos días, se cae el teléfono al agua. LG. G4. Shoro.
No sirvió el arroz, la radiación solar ni el secador. El aparato ya estaba muerto y estaba a días de viajar. De igual manera que tres meses atrás (*), tuve que volver a usar este aparato para prácticamente todo.

Esta cosa en sí es un iPod touch de 5° generación de 64 GB, que tuve que comprar de urgencia porque el iPod shuffle que tenía... también lo perdí (bastante mufa resultó el 2015). No es un teléfono, lo que complicó más las cosas, ya que para todo tipo de comunicación necesitaba un punto WiFi cerca. Por suerte para las llamadas y mensajes de texto tenia la app TU Go, lo que solucionó parcialmente el tema y al menos pude recibir saludos de Año Nuevo y coordinar el tema de los pasajes y la estadía en Mar del Plata.
En estos siete días aguantó bastante en uso, siendo básicamente un reproductor de música y videos se bancó bien la navegación en Internet, subidas de fotos, chats y mensajes de texto. En cuanto a las llamadas, es un tema aparte: El audio ni se escuchaba en el minialtavoz y estaba obligado a usar auriculares. Y el micrófono, ubicado debajo de la cámara, no ayudaba mucho. En fin.
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